Los movimientos políticos de centro tienen una gran responsabilidad: “Hacer política real”, mostrar un camino distinto al señalado por los bloques extremistas de izquierda y derecha en el país; hacer visibles las posiciones de un amplio segmento de la población que cree en la reconciliación, en el respeto por la opinión de los opositores y en la defensa de los derechos humanos sin infringir la constitución y la ley. Que tiene la misión de pasar de los agravios personales a la argumentación fundamentada y respetuosa, a la confrontación ideológica concluyente, a la creación de nuevos espacios para el dialogo y el debate, enmarcados siempre en el mutuo respeto al disentimiento.
La política Real debe tener como paradigma central, los principios acordados, y avanzar en la construcción de reglas universales que guíen a las personas. Es necesario dejar muy claro que en el centro de los partidos estarán los principios y no los individuos, hay que acabar los mesianismos, “las ideas prevalecen y los hombres fallecen”, no podemos seguirnos equivocando, proclamando emperadores irremplazables en los gobiernos y en los partidos, ¡hay que respetar las normas! Y engrandecerlas con ese respeto.
Es apremiante que el centro proclame un nuevo orden económico mundial, donde prevalezca el bien común; entendido como la garantía veraz de las necesidades básicas satisfechas para toda la población, por encima del predominio del libre mercado. Abogar por la protección de segmentos claves, como: la salud, la educación, la vivienda básica, los servicios públicos mínimos, el medio ambiente, los alimentos y el vestido básico. Sacar de los movimientos bursátiles y el lucro sin fin, a todos estos segmentos que garantizan la supervivencia de la especie con adecuada calidad de vida, y la sostenibilidad del planeta. Todos los demás segmentos de la economía tendrían libertad para acceder a los mercados, de esa forma conseguiríamos un mundo más justo, apoyando a las empresas con espíritu ético. Y detendríamos la avanzada autodestructiva del consumismo salvaje e insensato de las últimas décadas.
La invitación es: ¡Hagamos política real! Desde el centro.